la vida más allá de la sobrevida

there is always hope…

Algúna vez me supe incapás de tomar las riendas de la vida e intentar salvarme, no sólo el pellejo, salvar el alma a fin de cuentas lo único valioso que poseemos. A veces por puro desgaste, o simplemente por salir de la soledad, damos un paso en falso, nos adherimos a la primera piel que encontramos, como un  parásito y ese huesped tiende a darnos de su savia, un poco de sobrevida -diría un amigo poeta- pero nunca nos sacia la sed y el hambre de amor. Entonces llega como una estrella (como llegaste tú, mi hope) a trastocarte el mundo, a mostrarte que hay más vida después de la sobrevida, a darte verdadero amor y tienes que elegir y cuesta trabajo, sí, coño, cuesta muchísimo trabajo porque tienes que ser bueno y responsable y no herir. Pero cuando das el paso, cuando sales de la casa con el maletín al hombro, sin mirar atrás, sólo con el pecho lleno de ganas de explotar y llamar a tu Hope y decírle, “se acabó, todo se acabó y soy libre, soy tuyo”.. entonces comienzas a vivir, de verdad, esta vez a vivir.

Esto no es un escrito literario ni mucho menos, ni siquiera un desahogo, es sólo un pensamiento, para ti, un “gracias por devolverme el alma”. Gracias a ti mi valkiria por mostrarme el camino, por esperarme aún cuando me faltaban esperanzas, tú supieste tenerla por los dos.

Te AMO Lisette y creo que te debía esto, así incoherente, como siempre he sido.


I

yo sé de un lugar que tiene,
ríos intensos en su interior
Kelvis Ochoa

Yo sé de una llamada telefónica
de cartas y mensajes furtivos
de un Mar
donde navega
esta misiva
La rosa náutica que lleva
mi alma tatuada
un sólo norte, tú.

Yo sé de un amor
que trasciende la distancia
-amor Isla de punta a cabo-
una esperanza
unos ojos negros
que me esperan.



pescador de orillas

El viejo pescador lanza su red. Concentra todas sus fuerzas en pescar algo, pero sus manos temblorosas ya no tienen la precisión de antes.

No sabe hacer otra cosa para sustentarse, lleva días sin probar bocado, lo poco que le da su pesca escasamente le sirve para alimentarse, para un trago en el bar y cinco o seis cigarros para pasar la noche.

Muchos años se han asentado en sus espaldas y ya sus brazos no pueden empujar los remos para echarse a la mar.

El viejo pescador vive solo en su choza, no tiene a nadie, su único hijo no tuvo su experiencia, ni su destreza para navegar, fue una víctima más de las olas. Pero el viejo pescador ya olvidó eso, ya no tiene a quien llorar.

Recoge la red sin agarrar nada, ya es tarde, hoy no cogerá nada.

Pasará por el bar antes de ir a casa, tal vez alguien le brinde un trago o le regale un cigarro.

Tampoco esta vez le apremia la suerte, a los moradores del bar les es indiferente la suerte de un viejo o están tan desgastados y maltrechos como él.

Se dirige a su casa con la red al hombro y las ropas húmedas y derruidas por el salitre. De camino recoge un trozo de tabaco pisoteado.

Ya en casa cuelga la red en un clavo detrás de la puerta, destapa la olla que tiene sobre una hornilla de carbón, descubre en su interior la mitad de un pan mohoso, vuelve a tapar la olla y recuesta su taburete a la pared, prende su mitad de tabaco, echa una bocanada de humo, cierra los ojos e intenta soñar con el mar.



pasaje erótico de la biblia

Después de huir de Sodoma, Lot tuvo miedo de vivir en cualquier ciudad aledaña. La imagen de su esposa cristalizada lo atormentaba en cualquiera de sus estancias. Entonces decidió irse a vivir con sus dos hijas a una cueva.

Un día la mayor le sugirió a su hermana:

―Nuestro padre ha envejecido mucho y nosotras no encontraremos esposo alguno en esta región; así que vamos a acostarnos con él para mantener su descendencia.

Esa misma noche la mayor se acercó al padre con un cuero lleno de vino.

―Padre, le he traído de beber, ya muy poco nos queda desde que partimos de Sodoma. ―dijo ofreciéndole la bebida.

Este bebió y a las pocas horas ya se encontraba completamente beodo. Entonces la mayor hizo señas a su hermana de que iba a ser la primera en poseer al padre. Tumbó a este sobre el lecho de paja y hundió el fláccido miembro dentro de su vagina.

Al día siguiente Lot no recordó lo sucedido y al caer la noche fue emborrachado nuevamente y la menor obtuvo también, el semen de su padre.

Una madrugada del año entrante el llanto de Moab y Ben-amí despertaba de su apacible sueño al intrigado Lot.


producto interno bruto

Zhenya Sheveleva me escribe cartas frías desde San Petersburgo, me envía un billete de diez rublos que valen más o menos lo que valen cien bolívares en Cuba. A su vez le envío uno de tres pesos, que valen lo mismo que tres pesos cubanos en Rusia. Ella tiene suerte, siempre recibe mis cartas. Pero mi cartero me revisa los sobres, como un perro hurgando en la basura.


vuelo nocturno

No tenía mucho que hacer, salió al parque de siempre, al banco de siempre. Pero no estaba la gente acostumbrada, solo un joven bebiendo. Ella se sienta a su lado, él le alarga la botella «¿quieres?», acepta y se da un trago. Él la invita a caminar, Ella acepta «en fin, no hay nada mejor que hacer».

Abandonan el banco, luego el parque y caminan por una calle desconocida por Ella. Él le pregunta si quiere volar, Ella asiente con la cabeza, él le da algo que ella traga sin preocupaciones, les crecen alas.

Vuelan por encima de la ciudad. Él le señala una ventana abierta. Ella pregunta qué lugar es ese. Él responde «nuestro nido». Ella pregunta «¿me amas?», Él responde que sí. Ella pregunta «¿te vas a casar conmigo?» y él que sí.

Entran juntos por la ventana. La tumba sobre el nido, le arranca la ropa, a ella se le antoja que son plumas. Hay muchas plumas por doquier. Él también se quita las suyas. Coloca algo entre sus piernas y empuja. Siente como la desgarra por dentro, aguanta el grito, aprieta los puños y calla. Termina, se pone las alas, salta por la ventana y alza el vuelo.

Despierta en la mañana, se incorpora y de rodillas recoge lo que quedó de sus alas:

Plumas, sueños y ganas de volar.



canción impúdica para hope

up, down, up, down, repeat

para adelante y para atrás,
pa´lante y pa´atrás
ramuf on

he dejado de depilarme
y el vello púbico
se agrupa como la maleza
entorno a mi piel
he olvidado
la hoja de afeitar
a propósito
para no sentirme deseado

 

la pelambre que aquí crece
lleva por extraños designios
tu nombre
una sombra
a veces como pasto acolchonado
que revuelvo con mis puños
mientras suben y bajan
golpeando desenfrenados
mi entrepierna
en las noches
cuando pienso
irremediablemente
en ti